EL NACIMIENTO DE VENUS

El Nacimiento de Venus.jpg

EL NACIMIENTO DE VENUS. 1484. BOTTICELLI. TEMPLE SOBRE TELA. GALERÍA DE LOS UFFIZI, FLORENCIA.  1,72 m x 2,78 m.

La segunda mitad del siglo XV la domina Sandro BOTICELLI que trabaja casi por entero en Florencia y para los Médicis. Comentaremos de entre sus obras el Nacimiento de Venus de 1484, temple sobre lienzo que se encuentra en los Uffizi.

Botticelli representa en esta obra el momento en que la diosa Venus llega a la playa sobre una concha, empujada por Céfiro, viento del oeste, al que abraza su consorte Cloris, entre una lluvia de rosas (flor sagrada de Venus). Su soplo la empuja hacia la isla de Citera, consagrada al culto de la diosa.

Venus está representada como Venus Púdica (nos recuerda a la Afrodita de Cnido de Praxíteles), cubriéndose con sus largos cabellos. En la orilla, la Primavera, una de las Horas (divinidades de las estaciones, que junto a las Gracias, formaban parte del séquito de Venus) acoge con un manto bordado de flores a Venus. Es el primer tema mitológico que aparece desde la Antigüedad.

El eje de la composición es la misma figura de Venus, que tiene un leve contrapposto. Las figuras a ambos lados forman un conjunto equilibrado,triangular, con cierto movimiento marcado por la diagonal de viento desde el grupo de la izquierda hasta el manto agitado por el viento de la derecha.

Los colores son discretos. Un ámbito verde-azulado contrasta con la zona de tonos más oscuros a la derecha de la composición para contrastar con los cárnicos, casi marmóreos, a los que sumar marfiles, rosáceos y azules. La luz cenital, por su parte, acentúa la sensación de inmaterialidad.

Destaca el uso de la línea. Botticelli fue un maestro del dibujo y en esta obra delimita con extraordinaria destreza los contornos de las figuras.

No le preocupa la representación de la profundidad espacial a través de la perspectiva matemática. Su concepción de la pintura es poética, más que matemática. Sus cuadros destacan por un gran lirismo y una atmósfera de melancolía.

La obra no es sólo la representación de un episodio mitológico y un canto a la belleza femenina, sino que desde una interpretación neoplatónica supone el triunfo del Amor en la Naturaleza. Por ello tiene muchos símbolos. Las rosas hacen referencia al amor, la concha simboliza la fertilidad y la guirnalda de mirto que lleva la Primavera es el amor eterno.

Se dice que el rostro de Venus es el de Simonetta Vespuci, una de las mujeres más hermosas de su tiempo.

Otra obra importante de Boticelli es La Primavera, otro tema mitológico que representa un rito pagano.

 

LA TRINIDAD

trinityLA TRINIDAD. 1427. MASACCIO. IGLESIA DE SANTA MARIA NOVELLA. FLORENCIA, ITALIA.

Es una pintura mural realizada al fresco en la iglesia de Santa Maria Novella.

MASACCIO es a la pintura lo que Brunelleschi a la arquitectura o Donatello a la escultura: un innovador y un precursor. El arte es la conquista del espacio y de la representación del hombre.

La obra representa a la Santísima Trinidad en el momento posterior a la muerte de Cristo. El padre acoge a su Hijo y entre las cabezas de los dos hay una paloma que representa al Espíritu Santo. A ambos lados se encuentran la Virgen y el apóstol San Juan. En un nivel inferior están representados de rodillas los comitentes (o donantes), un hombre y una mujer ancianos, que se igualan de esta forma a los personajes divinos. En la zona inferior hay un sarcófago con un esqueleto. Sobre él hay una inscripción en italiano antiguo que hace clara alusión a la fugacidad de la vida: “Yo fui antaño lo que sois vosotros, y lo que soy ahora lo llegaréis a ser”.

Destaca en esta obra es el ilusionismo espacial y la perspectiva geométrica: el punto de fuga va a parar a la base de la cruz y se crean cinco niveles de profundidad: del Dios Padre situado al fondo en el espacio de la bóveda a Cristo en la cruz pasando por San Juan y la Virgen y los donantes arrodillados en la escalera inferior del espacio exterior. La muerte pintada debajo de la composición ocupa el primer plano. La escena se desarrolla en un marco arquitectónico ficticio. Un arco de medio punto sobre columnas de orden jónico da acceso a una capilla cubierta por una bóveda de cañón decorada con casetones. Dos pilastras de orden corintio sobre las que descansa el entablamento cierran esta arquitectura.

El artista utiliza colores cálidos, ocres, naranjas y rojos que a través del modelado dan volumen a los personajes. El tratamiento de las figuras destaca por su monumentalidad y su carácter solemne.

La estructura es claramente piramidal e introduce el ritmo por la alternancia cromática de los personajes que se resume en la figura del Dios Padre.La escena se inscribe en un triángulo que la dota de gran sensación de equilibrio. Destaca el eje de simetría constituido por la figura de Jesucristo.

Se trata de la primera obra pictórica en que se aplica el uso de la perspectiva lineal.

La arquitectura que se pinta es brunelleschiana y clásica y supone la primacía de la pintura porque a través de ella se simulan formas que parecen esculturas –el escultoricismo de Masaccio confiado al modelado- y se finge un espacio arquitectónico, todo bajo el mandato de la pintura. Un manifiesto a favor de la forma de representación que acaba de nacer.