EL ENTIERRO DEL CONDE DE ORGAZ

207 1 Entierro del Conde de Orgaz - Conjunto

EL ENTIERRO DEL CONDE DE ORGAZ. 1586-1588. EL GRECO. ÓLEO SOBRE LIENZO, 4,60 x 3,60 m. Iglesia de Santo Tomé, Toledo.

Es la obra más famosa del Greco. Fue un encargo para la parroquia de Santo Tomé de Toledo. El contrato no especificaba con claridad qué es lo que debía representarse en ella. El Conde de Orgaz participó en donaciones caritativas a instituciones religiosas entre ellas esta iglesia, por ello querían dedicarle esta obra. Cuenta el enterramiento del Conde. Su muerte se había producido 250 años antes y cuenta la leyenda que cuando iba a ser enterrado, se produjo un milagro y San Esteban y San Agustín bajaron del cielo para enterrarlo.

El Greco transforma una leyenda medieval en la reconstrucción realista de un funeral de su época. Ofrece una galería de retratos de personajes de su época, entre ellos él mismo y su hijo.

Destaca la composición, ya que el lienzo aparece dividido en dos partes bien diferenciadas: la terrenal y la celestial. En la terrenal se representa la escena del milagroso entierro. En el centro San Esteban y San Agustín, con barba blanca, sostienen el cuerpo del caballero, revestido con una armadura. Aparecen también San Francisco, un diácono y un sacerdote oficiando. Destaca en primer término y dirigiéndose al espectador, Jorge Manuel, hijo del pintor, que señala con su mano izquierda el asombroso acontecimiento. También mirando al espectador hay un posible autorretrato del pintor. La indumentaria de los personajes de la época con gorgueras blancas corresponde al siglo XVI.

En la parte superior aparece el mundo celestial. Enlazando ambas partes se encuentra la figura de un ángel, que toma el alma del Conde, en forma de niño, y la transporta al ámbito celestial, representado por unas nubes que sirven de soporte a los personajes celestiales: apóstoles, santos y ángeles. El alma es recibida por Cristo, que está en el centro de la composición, y a sus lados aparecen la Virgen y San Juan Bautista.

Destaca la acumulación de figuras en la parte superior, rasgo muy manierista. También el contraste en los colores entre ambas partes, en la superior destaca el rojo de la túnica de la Virgen y la luz fantasmal. Se observa también la pincelada suelta, característica del Greco.

El tratamiento de las figuras es más realista en el plano terrenal, mientras que en el celestial hay cierta desmaterialización. Las figuras están desdibujadas como en un atmósfera de sueño. Las formas son alargadas en toda la obra, pero éste canon es más acentuado en la parte superior.

Hay más movimiento en la parte superior, que se consigue a través de las agitadas nubes y de las contorsiones de las figuras. En la parte terrenal, predomina el estatismo.

En esta obra apreciamos un contraste entre modernidad y realismo.

Tiene una intención ejemplificadora. Dios recompensó al noble e ilustre ciudadano, ya que había hecho donaciones caritativas. Era este uno de los puntos fundamentales de la doctrina Contrarreformista.

 

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