EL LAOCOONTE Y SUS HIJOS

Laocoonte

Laocoonte y sus hijos. Siglo II a.C. Agesandro, Polidoro y Atanadoro

Esta escultura es una copia en mármol de un original de bronce de época helenística que fue realizado en el siglo II a. C.  por tres escultores de la escuela de Rodas: Agesandro, Polidoro y Atanadoro. Representa un episodio de la guerra de Troya, la muerte de Laocoonte. Este sacerdote de Apolo fue estrangulado junto a sus hijos por dos serpientes que envío contra él Posidón para que no revelara que el caballo de Troya era una trampa.

Tras la muerte de Alejandro Magno, el imperio se dividió en los reinos helenísticos, donde la fusión de los rasgos helénicos y orientales favoreció la eclosión de una potente cultura. En la etapa helenística se acentúa la crisis espiritual y cultural que se había iniciado en el siglo IV y a la que se unió la influencia de las culturas orientales. Desaparecieron las normas que pretendían establecer la forma perfecta  y toda la sabiduría de la escultura anterior se puso al servicio de obras llenas de virtuosismo y efectismo dramático. La escultura helenística ofrece un panorama muy variado en el que podemos destacar diversas escuelas: Rodas, Pérgamo y Alejandría.

Este grupo escultórico tiene una compleja composición en la que destaca la figura de Laocoonte, que tiene autonomía y composición propias y que pudo ser concebida como una obra independiente. En cambio, las figuras de sus hijos parecen ser solo complementos de la composición. Para enlazarlas a las tres, los autores establecieron un triángulo entre ellas y emplearon las serpientes, que se enroscan en los cuerpos, para unificar la composición.

El cuerpo de Laocoonte describe una diagonal con la que se cruzan otras diagonales menores, la que forma la cabeza inclinada y la que trazan los brazos. Es una composición habitual en el helenismo que introduce dinamismo e inestabilidad en la escena y que obliga a colocar la figura en posición casi sedente, inverosímil en una situación tan desesperada pero muy efectiva desde el punto de vista dramático. Su cuerpo tiene una poderosa anatomía en la que los músculos, venas y tendones, reproducidos con realismo, aparecen completamente tensos, como si fuera el cuerpo de un atleta en pleno esfuerzo. El rostro expresa desesperación y agonía, y muestra acusados contrastes de luces y sombras, con marcadas arrugas, los ojos hundidos y el cabello voluminoso y revuelto. El escultor se ha permitido la licencia de unir este rostro, que parece el de un hombre viejo, con un cuerpo propio de un hombre en la plenitud de sus fuerzas para poder expresar en uno y otro el esfuerzo físico y el drama psicológico, una asociación muy frecuente en la cultura helenística.

Las figuras tienen una disposición frontal y cabe pensar que formó parte de algún  monumento que solo ofrecía este punto de vista.

En esta obra encontramos toda la sabiduría que los artistas griegos habían atesorado durante cinco siglos de investigación acerca de la forma de representar el cuerpo humano y la expresión de los sentimientos. Sin embargo los autores de este grupo fueron un poco más lejos y se tomaron libertades para conseguir efectos más dramáticos, como la posición inverosímil en que aparece el sacerdote, la diferencia de tamaño entre éste y sus hijos o la disposición rigurosamente frontal de la composición. Precisamente es propio de esta etapa el sacrificar los principios clásicos en favor de un mayor efectismo, una característica que heredará y llevará a sus últimas consecuencias la plástica romana.

La escultura fue descubierta en 1506 en Roma y ejercerá una influencia extraordinaria en Miguel Ángel. Actualmente se encuentra en los Museos Vaticanos.

EL DORÍFORO

EL DORÍFORO

DORÍFORO (Policleto, 450-440 a.C.)

El “portador de lanza” es una destacada escultura de Policleto, realizada entre los años 450 y 445 a.C., identificable como una representación idealizada del mítico héroe Aquiles. Es conocida por las copias romanas realizadas en mármol, ya que el original, hoy perdido, era de bronce.

Policleto suma a su labor de escultor la de teórico. No es por casualidad, como veremos, que su libro se titule Kanon, la norma. Vamos a verla aplicada en el Doríforo cuyo original en bronce databa del 450-440 a. E. Se trata de un joven lancero, tal vez Aquiles, que se convierte en una idealización del cuerpo humano y, en última instancia, del Hombre en sentido abstracto y absoluto. No es una persona en concreto: es un modelo, un paradigma.

Policleto intentó plasmar en esta escultura sus estudios de las proporciones ideales del cuerpo humano masculino. Según este CANON, la cabeza debe ser 1/7 parte del cuerpo; el rostro está dividido en tres partes iguales que corresponden a la frente, la nariz y a la distancia desde ésta al mentón. Estudio matemático, al fin.

La posición de la figura supone una importante aportación al clasicismo al lograr un ritmo cruzado y compensado: la pierna izquierda (siempre desde el punto de vista del espectador) soporta el peso del cuerpo y está, por ello, firmemente apoyada en el suelo, comprimiéndose en la cadera; la derecha, en cambio, que no soporta carga, se retrasa y toca sólo el suelo en la parte anterior del pie; en los brazos el ritmo está cambiado ya que el izquierdo cae relajado a lo largo del cuerpo mientras que el derecho se dobla para sostener la lanza. Es el ritmo cruzado y el equilibrio perfecto del CONTRAPOSTO. La cabeza abandona su posición frontal y se inclina ligeramente hacia abajo a la vez que gana en realismo aunque no en expresión.

El estudio anatómico es perfecto y se fundamenta en la proporcionalidad y en la geometría: las curvas del pliegue inguinal y del arco torácico son segmentos de circunferencia cuyos centros coinciden con el ombligo. La cabeza es una perfecta esfera. Todo es número en Doríforo.

El Doríforo es la máxima representación del canon de Policleto, la encarnación misma del ideal clásico. Es la representación de un joven en el máximo desarrollo de su fuerza muscular, sin que la figura muestre ningún rasgo de niñez. El brazo izquierdo está en tensión, sujetando la lanza, y el izquierdo cae relajado, mientras que es la pierna derecha la que recibe el peso del cuerpo, quedando la otra sin apenas tocar el suelo, creando así una descompensación que genera tensión. Esta obra, a pesar de ser considerada clásica, conserva aún rasgos de un cierto arcaísmo: está tallada con cierta rudeza, los músculos de los pectorales son planos, sin apenas relieve, y las líneas de cadera y cintura están perfectamente marcadas. El movimiento de la figura está perfectamente acompasado, con una pierna avanzada hacia delante y la otra un poco más retrasada, a imagen de los kuroi de la época precedente. La belleza del Doríforo reside primordialmente en su proporción y medida.

Policleto era broncista de la escuela de Argos en Peloponeso, fijó el canon de 7 cabezas, siendo un minucioso estudio de la proporción en el cuerpo humano. Destacan otras de sus obras como el Diadumeno.

No olvides hablar de: Estilo (Arte Griego), Etapa (Escultura clásica), Título/Obra (El Doríforo), Autor (Policleto), Situación (copia romana del original en bronce), Cronología (450- 445 a.C.), Época hist/cult (Época clásica griega), Relacionar/comparar (con la escultura arcaica, otras clásicas y la helenística).

EL FRISO DE LAS PANATENEAS

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FRISO DE LAS PANATENEAS (Fidias, 447-432 a.C.)

La decoración escultórica del Partenón es una combinación única de las metopas (esculpidas en altorrelieve extendiéndose por los cuatro lados externos del templo), los tímpanos (rellenando los espacios triangulares de cada frontón) y un friso (esculpido en bajorrelieve abarcando el perímetro exterior de la cella). En ellos se representan escenas de la Mitología griega. El material es mármol del Pentélico.

El friso interior, de 160 metros de anchura y 1 metro de altura, constituía la representación de la procesión de las Panateneas, el festival religioso más importante de Atenas antigua. La procesión que narra el friso se celebraba periódicamente en Atenas para presentar el nuevo peplo a Atenea que tejían las propias doncellas. En ella intervenían los ciudadanos y también los dioses, se hacían sacrificios y había música. La procesión ocupa los cuatro lados del friso y es posible apreciar la extraordinaria diversidad de figuras que aparecen: divinidades, sacerdotes, sacerdotisas, ciudadanos, músicos, jinetes, animales para el sacrificio, etc.

En los relieves queda patente el genio de Fidias; la armonía de sus figuras, el equilibrio de sus composiciones, la proporcionalidad siempre presente, formas elegantes, delicadeza en la anatomía que queda patente en la técnica de paños mojados, que acentúa el juego de luz y la sensualidad. (Perfecta fusión entre naturalismo e idealismo). A Fidias se le conoce como el escultor de los Dioses.

En el s. XIX fueron desmanteladas las esculturas y vendidas al Museo Británico de Londres, donde se exhiben desde entonces. Fidias es quizás escultor más conocido de la antigüedad, protegido por Pericles en los momentos de máximo esplendor de Atenas. Realizó además de toda la decoración escultórica del Partenón, otras obras como la estatua de Atenea de su interior o la de Zeus del templo de Olimpia.

No olvides hablar de: Estilo (Arte Griego), Etapa (Escultura clásica), Título/Obra (Friso de las Panateneas), Autor (Fidias), Situación (en el Partenón), Cronología (447-432 a.C.), Época hist/cult (Época clásica griega), Relacionar/comparar (con la escultura arcaica, otras clásicas y la helenística), Influencia obra-época (mitología e historia griegas y su influencia en la escultura y la reconstrucción de la Acrópolis por Pericles y Fidias).